Paleografía con Jorge Manrique

 


A Lucía Caviedes, paleógrafa en ciernes

    Sin el pecado de mi saga Guiomar / Machado creo que no me habría caído la penitencia de este blog (ver la entrada de 21 enero "Un soneto..."). Pienso desde el primer día en cómo verter aquí lo mejor de aquello y lo que daba por seguro es que no iba a comenzar por lo que aquí os presento. Pero se ha cruzado Lucía Caviedes a quien os acabo de presentar en el capítulo de San Agustín, y al contarme lo mucho que le gustaba la Paleografía en que ahora se iniciaba, lo he enlazado con mi primer contacto con esa disciplina y esos profesionales y he encontrado pretexto para comenzar mi saga por un principio raro. A ver ahora cómo sigo con ella y que parezca ordenado.

    Sabemos todos por experiencia que cuando se discute uno se encastilla en sus opiniones, se afianza en sus fidelidades y hace cuerpo con aquello que defiende, jurando ser completamente blanco o completamente negro aquello que uno daba solo por grisáceo o gris oscuro, respectivamente, antes de la diatriba. Y así me fue sucediendo mientras intentaba e-mail tras e-mail perforar el muro de sordera e indiferencia de mi corresponsal Miguel Ángel Bahamonde hacia las razones que sostenían la identidad de la poetisa Pilar de Valderrama con la Guiomar de los versos de Antonio Machado. Yo apilaba uno a uno mis argumentos con la ingenua esperanza de que bastaría la lógica para vencer su contumacia. Él defendía que Pilar no tenía nada que ver con la Guiomar de Machado, tenía ya en prensa un libro sobre ello y nada podía hacerle apear de esa intuición; y digo intuición porque cuando finalmente apareció el libro, sus 700 páginas no contenían ni un solo argumento ni prueba documental o testifical que apoyara su idea, solo sostenida por un sucio odio a Pilar de Valderrama, su ideología y hasta su religión, que decía que manchaba las que él atribuía a Machado. Y así yo, ciego a lo inútil de mis esfuerzos, estudiaba y estudiaba y me encariñaba con el personaje del que quería conocer cada vez más detalles. Adela, mis hijos y seguro que algún otro de los espectadores de aquel debate epistolar, estaban convencidos de que me había enamorado de ella, pero solo estaba obcecado en neutralizar el injusto acoso al que la sometía Bahamonde y por añadidura todo el impresentable escrache que desde 1950 le había montado el lobby machadiano-guerracivilista, que luego me derrotó a mí mismo en Wikipedia en una sola batalla desvirtuando con unos cuantos comentarios aquí y allá el significado de todo mi ilusionado artículo. Pero antes de eso, buscando pistas por todos los lados, investigaba yo, entre otras cosas, en qué lugar de Palencia estaría la finca de la familia de su marido, “El Carrascal”, en la que cuenta ella que pasaba los veranos y en la que le resultaba tan difícil seguir manteniendo su secreta correspondencia con Machado. Ella no da en su libro detalles de la ubicación de la finca, pero hurgando, hurgando, la situé cerca de Paredes de Nava. Mi amigo Bernardo Campo, marido de Penique a quien dediqué el primer "libro" de esta saga, era médico en ese pueblo de la Tierra de Campos palentina y a él le pregunté si sabía algo de esa finca; él preguntó a su vez a un paredeño enamorado de su tierra que no necesitó más de un segundo para decirle -¡Claro! La finca de Jorge Manrique, en Villaldavín-. Bernardo me lo trasmitió en ese mismo momento por teléfono y tampoco necesité yo más de un segundo para resolver de un plumazo, además del problema de la finca, el oculto secreto de por qué Machado eligió el nombre de Guiomar para esconder en sus versos a Pilar de Valderrama, otro de los grandes enigmas de esa historia que había vencido a todos los investigadores que lo afrontaron. A todos menos a Paz Nágera Salas y Macarena García Calderón, la hermana y la mujer, respectivamente, del erudito paredeño con el que habló Bernardo, quienes en 1989 lo habían publicado en el periódico local y en 1995 en un congreso de Palencia, sin que nadie les hiciera mayor caso. Mi difusión de aquello en Magazine Modernista, en Wikipedia y en esta web de Jorge Manrique, que hoy os presento en este blog, terminó de incorporar el dato al relato oficial. Y es que con la llamada de Bernardo caí en la cuenta de que Jorge Manrique, el enamorado marido de Guiomar de Castañeda, tan admirado por Machado y por Pilar, había nacido en Paredes de Nava, y estando la finca en ese municipio, caía por su peso la conclusión, tanto más si en la tradición de la región se la conocía como “la finca de Jorge Manrique”. Machado disfrazó en sus versos el nombre de Pilar por el de Guiomar. ¿Alguien puede creer que imaginando Machado a su amada respondiendo sus cartas a la luz de una vela en la misma finca que ocupó el poeta medieval, pudiera referirse a otra Guiomar?

    La cosa no era tan sencilla como que Jorge Manrique fuera señor de aquellas tierras por herencia, no, esta finca no estaba en Paredes sino en el municipio contiguo y, además, Jorge Manrique no heredó ningún señorío en la zona, no era el primogénito. Su vinculación a ese terruño fue un regalo real que se plasmó en un largo documento de cesión del año 1465 que yo quise tener en mis manos. Y siguiendo la referencia de los trabajos de Paz y Macarena me dirigí al Archivo de Simancas donde tras unas detalladas instrucciones lo pusieron en mis enguantadas manos que apenas se atrevieron a tocarlo. Me impresionó tener ante mí aquellas mismas hojas reales y verdaderas, un documento con más de quinientos años que era además un instrumento legal comparable a la escritura de propiedad de mi casa. Y me impresioné doblemente porque aquellos papeles, además, reducían para mí al maravilloso poeta de esas coplas que me emocionan desde niño a un simple mortal con necesidades materiales que debía satisfacer con bienes y con rentas que defendía con documentos como aquel; era un hombre palpable, no un semidiós alzado en un pedestal. Pero ¿qué pondría allí? De un vistazo, mirando la primera de sus varias páginas, me di cuenta de que aquello no era castellano antiguo escrito con mala letra que yo pudiera leer con la única dificultad de tener que traducir “facer” por hacer, “fijo” por hijo y cosas así, no, aquello estaba escrito con muy buena letra pero ¿en chino? Pongo la primera página para que juzguéis.

    Convencido de la inutilidad de seguir mareando aquellas hojas y temeroso de estropearlas las devolví, consultando si podían hacerme copias y si había manera de que alguien me orientara sobre su contenido. Efectivamente el propio Archivo dispone de un servicio de reproducción que digitaliza sistemáticamente todo su contenido y se felicita de que haya interesados en documentos concretos que paguen por lo que ellos harían de oficio en el momento en que llegara el turno al documento en cuestión. Y respecto al contenido me indicaron dónde se anunciaban diversos profesionales que ofrecían sus servicios de paleografía a los investigadores que visitaban el archivo. En cuanto recibí las imágenes esos paleógrafos me proporcionaron la traducción, perdón, transcripción -no sabéis cómo les chirriaba la otra palabra- de todo el documento. Y he de decir que con la transcripción a mano no me era muy difícil leer aquellos enrevesados folios que efectivamente estaban escritos en castellano antiguo y con muy buena letra, pero con una grafía bastante diferente al Times New Roman.

    Y una vez con aquel tesoro en las manos, mi hijo, como otras veces, me animó a subirlo a Internet y ponerlo a disposición de todos. E igual que me había ayudado a componer mis páginas web profesionales de nutrición peritoneal y tal y tal, se ofreció a ayudarme en esta más “extraescolar”. Y para no colgar el documento a pelo, compuse una introducción explicativa de su razón y su contenido y otra sección más vinculándolo con Antonio Machado y Guiomar, en cuya bibliografía tiene los enlaces a varios trabajos sobre el tema.

    Y esto es lo que os presento aquí: el enlace con aquella página web que reproduce y comenta el documento que liga a Jorge Manrique con la finca "El Carrascal".

Las mercedes otorgadas a Jorge Manrique... que acabaron en Antonio Machado y su Guiomar.

Inicio y explicación:  https://sites.google.com/site/mercedjorgemanrique/home

Documento Original:   https://sites.google.com/site/mercedjorgemanrique/documentooriginal

Transcripción:  https://sites.google.com/site/mercedjorgemanrique/transcripcionliteral

Secuela Machadiana:  https://sites.google.com/site/mercedjorgemanrique/secuelamachadiana 

Espero, Lucía, que te guste e incluso que pueda enseñarte algo de tu nueva ciencia, abstrusa para mí. Y disfrutadlo todos.

 

 

 

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