Alberto Ortiz. Una conferencia magistral.
Me he pasado los últimos treinta y tantos años creciendo junto a Alberto Ortiz Arduán o, más bien, viéndole crecer. Me fijé en él, por su parecido con su padre, el primer día que coincidimos en una reunión del Grupo Centro de Diálisis Peritoneal, él procedente de la Fundación Jiménez Díaz y yo ya en el Hospital Clínico de Valladolid. Yo admiraba, casi idolatraba a su padre, desde mis tiempos de médico residente del Hospital Doce de Octubre. Solo le conocía a través de sus columnas sobre Nefrología en un periódico, Noticias Médicas, que se repartía a diario en los hospitales, y me bebía sus colaboraciones semanales en las que encontraba una visión clarísima y original de cada tema que trataba. Se le reconocía a la distancia como un maestro y como un ejemplo inalcanzable de aquello a lo que uno tenía que aspirar. Su hijo, en aquel primer encuentro de los años ochenta del pasado siglo, parecía también despuntar. Nos dio una charla sobre unas proteínas llamadas "caspasas", que n...