Alberto Ortiz. Una conferencia magistral.
Me he pasado los últimos treinta y tantos años creciendo junto a Alberto Ortiz Arduán o, más bien, viéndole crecer. Me fijé en él, por su parecido con su padre, el primer día que coincidimos en una reunión del Grupo Centro de Diálisis Peritoneal, él procedente de la Fundación Jiménez Díaz y yo ya en el Hospital Clínico de Valladolid. Yo admiraba, casi idolatraba a su padre, desde mis tiempos de médico residente del Hospital Doce de Octubre. Solo le conocía a través de sus columnas sobre Nefrología en un periódico, Noticias Médicas, que se repartía a diario en los hospitales, y me bebía sus colaboraciones semanales en las que encontraba una visión clarísima y original de cada tema que trataba. Se le reconocía a la distancia como un maestro y como un ejemplo inalcanzable de aquello a lo que uno tenía que aspirar. Su hijo, en aquel primer encuentro de los años ochenta del pasado siglo, parecía también despuntar. Nos dio una charla sobre unas proteínas llamadas "caspasas", que nadie entendió. Era investigación básica contada en un lenguaje nada básico, fuera de nuestro alcance. Pero se veía su entusiasmo y su comprensión de aquello de lo que hablaba, pero que no nos supo hacer llegar. En las siguientes reuniones de los meses y años siguientes, se transformó: con el mismo entusiasmo y con un lenguaje y una secuencia perfectamente comprensibles, nos enseñó desde la base qué era aquello de que hablaba, y qué gran importancia tenía o podía tener para nosotros los clínicos al pie del paciente; y nos puso al tanto de una manera amenísima de todos sus avances en aquella investigación. A la vez, le veíamos avanzar en mil campos en los que se metía, y explicarnos, con la misma maestría que su padre, mil temas que abordaba con enfoques tan originales que nos hacía entender lo de siempre de una forma diferente, toda una revelación. Mi admiración por él crecía cada año. Hace más de diez le hicieron editor de la gran revista de Nefrología Clinical Kidney Journal y, a la vez que el índice de impacto de la revista subía meteóricamente, yo veía sorprendido que Alberto escribía bastantes más editoriales de los que es habitual en los editores de otras revistas, comentando y glosando alguno de los artículos de investigación clínica que se publicaban en ese número y, lo que era todavía más raro, su nombre aparecía también muchas veces entre los firmantes de esos artículos de investigación. El misterio de esa prolificidad se aclaró para mí cuando contactando casualmente con los autores de dos de esos trabajos me contaron que en su labor de edición del borrador del artículo enviado, las observaciones y correcciones de Alberto habían sido tan profundas, transformadoras y de tanto peso, que era obligado añadirle a la lista de los autores. Seguro que eso mismo justificaba la presencia de su firma en tantos artículos.
Ahora, en el Congreso de la Sociedad Española de Nefrología de este año 2023, la Sociedad le ha concedido el merecido título de Miembro de Honor y para agradecerlo nos ha dado una charla de 20 minutos que me ha parecido genial y utilisima para cualquier investigador. La pongo en ese link. Es la primera media hora. Los primeros minutos son también muy aprovechables; le presentan y se presenta él a sí mismo. Os aconsejo que lo veáis entero desde el inicio del video hasta el fin de su charla, 30 minutos. Seguro que no os defrauda.
https://www.youtube.com/watch?v=X_FC-VIbjI0

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